prueba ford explorerParafraseando el titulo de la icónica película de finales de los setenta, hemos encontrado el mejor titular para definir este coche. En tiempos de SUV cada vez más enfocados al asfalto y con las marcas teniendo muy pendiente la cuenta de resultados, Ford mantiene en su catalogo  modelos con capacidades para circular fuera del asfalto como este Explorer.

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Exteriormente estamos ante un vehículo de líneas modernas y dando valor a la aerodinámica, ya que si bien en sus versiones anteriores las líneas cuadradas se imponían, ahora los ángulos y las esquinas se han redondeado. No obstante las medidas impresionan ya que la longitud se va a los cinco metros y medio y la anchura supera los dos.

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Nuestra unidad en negro, disimula los aditamentos específicos como pasos de rueda spoilers y demás, que resaltan el toque deportivo que como buen STi de Ford alberga. Parrilla generosa con ópticas rasgadas y lateral afilado con una trasera también de faros de moderno diseño y cuatro escapes de adorno ya que los dos de verdad están pero camuflados. Cristales tintados y unas bonitas llantas de 20 pulgadas completan el conjunto.

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Visto desde cualquier ángulo, el Explorer nos ha gustado y desde luego que llama la atención allí por donde va. Esta poco visto y desde luego que la exclusividad será otro argumento a la hora de decidirse por su compra.

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Si el exterior nos ha gustado, el interior también nos convence. Asientos cómodos (calefactados, refrigerados y con varias posiciones de masaje), con múltiples regulaciones y una posición de conducción agradable y sobre todo espaciosa para conductor y copiloto.

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Desde el puesto de conducción, lo que más salta a la vista es la pantalla vertical de más de diez pulgadas, que alberga la gestión del navegador y el infoentretenimiento, aunque la mayoría de los interruptores se encuentran fuera y son por conmutador y no digitales, algo de agradecer.

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Atrás espacio real para tres adultos tanto en anchura como en altura. La tercera línea de asientos que le hace ser un siete plazas se presenta más angosta, pero válida para pequeñas estaturas y para desplazamientos cortos si se es voluminoso de cuerpo.

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El maletero, cubica con siete ocupantes 240 litros, cifra que aumenta con la tercera fila abatida hasta los 635 y si solo se suben dos pasajeros y se abate la segunda se alcanzan unos generosos 2274. Ni que decir tiene que repartidos por todo el habitáculo disfrutaremos de huevos de diferente tamaño, y varios puntos de conexión para recargar cualquier útil personal.

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Bajo la tapa del fondo del maletero, se encuentra todo el cableado necesario para la recarga, tanto si es rápida o domestica, saltando a la luz el reparo más serio del Explorer, no tenemos rueda de repuesto, algo imprescindible a la hora de salirnos del asfalto.

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El propulsor es un V-6 3.0 que entrega 367 caballos, a los que colabora otro eléctrico que otorga cien más, rindiendo en conjunto  457. Cifras que se muestran generosas y que luego en la práctica, no defraudan. El cambio es automático de diez velocidades, con posibilidad de utilización con las levas del volante y varias opciones para elegir el modo de conducción en función del estado del terreno que vayamos a abordar. En cuanto a consumos, nunca rodamos en plan ahorro, pero en parciales en los que mantuvimos velocidad continua a pocas vueltas, nos costó bajar de los once litros.

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En eléctrico aunque se anuncian cerca de cincuenta kilómetros de autonomía, nos costara pasar de los treinta pero seamos claros, quien adquiera este coche, no pensara excesivamente en ahorrar, sino más bien como otros tantos modelos, poder moverse por los núcleos urbanos sin el más mínimo problema legal. Hecha la ley…

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En marcha, un trotamundos.

El Explorer es agradable en cualquier circunstancia, teniendo tan solo que tener en cuenta en el tráfico urbano el volumen en el que nos desplazamos. La multitud de cámaras de ayuda a la conducción se vuelven prácticas e incluso necesarias. En carretera es manejable pese al tamaño y se muestra más ágil de lo que por tamaño podría preverse. La suspensión ofrece tarados firmes y no hay inclinaciones exageradas en la carrocería.

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Es en vías rápidas cuando muestra todo su potencial, prestaciones brillantes (más aun si seleccionamos el modo “Sport” en la conducción, que agiliza los cambios  endurece la dirección), recuperaciones aun mejores y un andar rápido y seguro. Las condiciones de nuestro viaje de prueba desde Madrid hasta la localidad cántabra de Hinojedo fueron muy malas con fuertes aguaceros y asfalto encharcado, pero el Explorer ni se inmutó, convirtiendo un desplazamiento delicado en todo un placer.

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La vuelta con mejor climatología se convirtió en un paseo, sin ruidos aerodinámicos y con toda la comodidad de un salón rodante. Hay que desembolsar más de 80000 euros para hacerse con uno de estos Ford, pero es literalmente un coche para todo desde el punto de vista familiar, cubriendo desde las escapadas de fin de semana, hasta las compras en pleno centro de nuestra ciudad. Si tenemos buen presupuesto y queremos salirnos de la norma, este es nuestro coche.

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En el monte, mejor que las apariencias.

Concebido como un modelo de representación, este Ford, no parece muy propenso a las rutas y los viajes de aventura, pero tiene sus propiedades. Dentro del programa de conducción tendremos el modo de piso deslizante, el de grava y el de roderas profundas y barro. El control de descensos y la asistencia de arranque en pendiente, también colaboran.

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Ahora bien tendremos que tener en cuenta varios factores adversos. Por un lado arrancamos con más de dos toneladas y media de peso, y unos neumáticos totalmente enfocados al asfalto en medida 255/55 R 20. Los ángulos característicos tampoco son buenos y no llevamos rueda de repuesto.

 

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Foto: www.fotosalcobendas.com

Rodamos primero por pistas en buen estado aprovechando estar incluidos en la caravana de seguridad de la última prueba del madrileño de tierra en Nuevo Baztan. El tramo muy embarrado en su primera parte y rápido y de buen piso en la segunda, fue un excelente escenario para probar el Explorer. La suspensión que tan buena impresión nos mostro nos hacía presumir rebotes y situaciones no deseadas, pero nada más lejos de la realidad. Paso firme y absorbiendo correctamente las irregularidades del terreno.

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Si el terreno se complica, podremos abordar los pasos que los recorridos de suspensión y los neumáticos de asfalto nos permitan. El vehículo, se defiende. Sin duda será utilizado principalmente en carreteras nevadas y con mal tiempo. Pero siempre nos dará mejores garantías que otros SUV y por supuesto de todos los de tracción a un eje.

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