Prueba Racing. Suzuki Jimny. Un 4×4 que sigue siendo escuela.
En esta ocasión probamos una rareza en un doble sentido: Es uno de los escasos Suzuki Jimny de última generación que se vendieron en España antes de la prohibición por el exceso de emisiones en lo comercializado por la marca, (ahora se vende el Jimny Pro pero está homologado como vehículo industrial ligero) y por otro lado es uno de los escasos vehículos nuevos que corren en la categoría de Regularidad, tanto a nivel nacional como en el campeonato de la Comunidad de Madrid. Enrique Madrigal y Julián Gutiérrez corren con este coche, en la medida que sus compromisos laborales se lo permiten, tanto en pruebas de la Copa de España de Rallyes de Regularidad TT como en el Campeonato Madrileño de Tierra, con el apoyo técnico de Autos Quiles, concesionario oficial Suzuki en Guadalajara y Torrejón de Ardoz. El coche tiene unas modificaciones suficientes como para correr con garantías de acabar las pruebas en las que se inscribe, pero al mismo tiempo para poder ser utilizado fuera de las carreras sin mayores problemas. Vamos a pasar revista a las modificaciones más importantes realizadas en el Jimny: En primer lugar se ha realizado una cobertura de los bajos del vehículo y se han instalado de unas estriberas para proteger la carrocería, todo ello realizado por los especialistas de siempre Soldaduras Carmona. Se instaló un kit para elevar la altura del vehículo en cinco centimetros de la marca TrailMaster, con amortiguadores y muelles de dureza sport y con cambio de los casquillos de avance para contrarrestar los efectos de la elevación. También se ha instalado un amortiguador de dirección de la marca HM4x4, mucho más capaz, que sujeta la dirección en competición de manera mucho más adecuada que el de serie. Uno de los pocos hándicaps de este pequeño vehículo frente a los grandes 4×4 que pueblan los parques cerrados de los campeonatos de Regularidad TT (algunos de ellos ex Dakar o similares) es el limitado recorrido de suspensión, que hace que sufra mucho en zonas muy rotas y que muchas veces no se puedan mantener las medias de la carrera, aunque siempre en zonas muy limitadas. Se han sustituido también las bonitas llantas que traía el Jimny de serie por unas de chapa de acero, mucho más resistentes y desplazadas, que ayudan a aumentar ligeramente la anchura y ganar en estabilidad. Se han montado neumáticos BF Goodrich Mud Terrain en medidas 215/75 R15 100/97Q M+S. Gracias al bajo peso del vehículo los neumáticos sufren muy poco desgaste. Se instalan unos pasos de rueda de goma rigidificados con listones de aluminio remachados. Una de las modificaciones que han mejorado más sensiblemente el comportamiento del vehículo ha sido la reprogramación de la centralita, realizada por la empresa BR-Performance. Es evidente que siendo un motor de gasolina atmosférico no se pueden esperar milagros pero, además de un aumento de potencia de un 10% hasta los 110 CV), se ha conseguido un importante aumento del par, sobre todo a bajas vueltas, que hace que el Jimny sea mucho más ágil en las salidas de los ángulos de baja velocidad y que la gráfica de par se vea mucho más llena a cualquier régimen. En el interior se tienen unos soportes desmontables para los distintos aparatos (tablets, GPS, etc.) que se utilizan en carrera. Se ha instalado un medidor de temperatura del agua a través del conector OBD ya que el coche no tiene aguja de temperatura de serie. Tiene los asientos y cinturones de serie y no tiene barras de seguridad, que no son obligatorias en Regularidad. Para las competiciones se instala un extintor a los pies del copiloto y en las puertas unos corta-cinturones que son las medidas de seguridad obligatorias. El vehículo tiene condenadas las plazas traseras y en el caso de las carreras largas del Campeonato de España se montan dos ruedas de repuesto en el interior en unos bastidores preparados para ello, para cargar más peso en el eje trasero y descargar peso de la puerta trasera que sufre mucho con el mayor peso de las llantas-ruedas instaladas. En el Campeonato Madrileño, de mucha más corta duración, se mantiene la rueda en la puerta. Todas las modificaciones han sido homologadas y el coche es perfectamente legal para su uso fuera de las carreras. No se ha instalado ninguna toma de admisión elevada porque en el momento de realizar la preparación no había ninguno que fuera homologable. En cuanto a su comportamiento, en cuanto ponemos la primera y arrancamos, ya podemos notar esa mejoría en los bajos del motor que se traduce en una mayor facilidad y alegría en la salida. Por campo, se comporta de una manera muy ágil pero la dureza de las suspensiones se nota cuando el terreno está muy roto. La ligereza del vehículo hace que en zonas embarradas sea un auténtico juguete, surfeando los charcos y las balsas de barro sin mayores problemas y sin hundirse como otros vehículos más pesados. Evidentemente la potencia limitada hace que las recuperaciones después de ángulos de muy baja velocidad sea más lenta que en otros vehículos; pero el ligero aumento de potencia conseguido en la reprogramación ayuda en estos casos. Como conclusión, estamos ante un vehículo muy divertido, con una preparación mínima pero adecuada para el uso que se le está dando y con capacidad para afrontar las pruebas de las Copa de España de Rallyes de Regularidad TT con garantía de acabarlas y poder puntuar. Además, su presencia y color de carrocería hace que no pase precisamente inadvertido por cualquier sitio que pase.