jeep-cj7NUEVA VIDA.

Este vehículo es el resultado de unir dos diferentes tras una concienzuda restauración. Si bien la carrocería pertenece a un Jeep americano a las claras, la mecánica es en gran parte japonesa.

EDICIÓN EN PAPEL EN LA REVISTA AUTOAVENTURA4X4.

La idea no es nueva. El hecho de que un buen número de modelos de 4×4 del mercado tengan su carrocería atornillada al chasis, ha invitado, invita, e invitará a que los aficionados lleven a cabo preparaciones que pasan por adoptar una carrocería de un determinado modelo a otro a un chasis de otro y viceversa. En un escalón menor en cuanto a complicación a la hora de preparar un modelo, se mantiene carrocería y chasis y se incorpora mecánica completa de otro modelo aun que no sea siquiera de la misma marca. Basta con que por medidas, la operación sea mínimamente viable. En este caso se ha unido Jeep con Isuzu.

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MATERIAL INSULAR.

De todos los aficionados es conocido que el mercado automovilístico canario es completamente diferente que el peninsular. Las filiales de las marcas no son las mismas en muchos casos y si bien hay modelos exactos para ser adquiridos por el cliente final en ambos mercados, muchos modelos habituales en las islas afortunadas no se encontraban a la venta en la península. Viceversa ocurría lo mismo pero con un menor número de modelos. En este caso se ha partido de dos coches genuinamente”isleños”. Los Jeep en aquella época, (hablamos de hace más de un cuarto de siglo) se importaban a las islas pero en la península y Baleares, había que hacerlo a título personal o a través de importadores paralelos. En los noventa, Jeep vino de la mano de la red Renault, que traía el Wrangler y el Cherokee y tras un corto espacio de tiempo sin representación, la marca se instaló oficialmente en nuestro país a través de su propia filial. Isuzu estaba en mercado de las islas, con 4×4 e industriales. El Trooper era el modelo estrella. Llegó con los modelos todo terreno a la península a través de Opel, que primero con los Frontera y luego con los Monterrey entro por aquella época en el mercado 4×4 en auge en nuestro país. Eran los mismos modelos a los que se les cambiaba el logotipo de la marca en la cadena del montaje según el mercado final al que estaban previamente adjudicados.

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PARTIENDO DE CERO.

O peor aún, de menos. El vehículo estaba abandonado en un rincón de una finca ganadera en el peor de los estados imaginables. A duras penas se podía comprobar el color de la carrocería, un marrón oscuro metalizado, uno de los que tenia de origen en catalogo el fabricante. Tras porfiar con el propietario por que se deshiciera de algo que merecía una segunda vida, el vehículo fue desmontado por completo. Una vez comprobado que el propulsor estaba muerto y sin posible reparación y el resto de la mecánica muy dañada, se optó por adoptar componentes de otro vehículo. La carrocería correspondía a un Jeep CJ7 que tenía una serie limitada denominada Laredo, con decoración y acabados específicos. Se decapó, se sanearon las partes oxidadas y se pinto de negro. La carrocería de fibra, que era lo menos dañado se conservó y se adquirió una de lona de la que solo se han instalado  las puertas. El chasis se saneo en todos los puntos que estaban dañados u oxidados, y recibió una capa de pintura anticorrosión. Ya teníamos el coche, ahora solo hacía falta una mecánica que se pudiera adoptar. Desechada la posibilidad de volver a instalar mecánica original del modelo, se opto por la que por medidas mejor acoplamiento tuviera y menor trabajo llevara consigo, sin olvidar que el coche debía mantener sus capacidades 4×4 de origen. El motor es el de un Isuzu Tropper 2.8 con intercooler procedente de un desguaza. De la misma procedencia es la caja de cambios y su correspondiente transfer. Los puentes instalados en ambos trenes son unos Dana 35. El conjunto se ha elevado con la instalación de un kit Procom de ballestas gemelas y suplementos que hace ganar 25 centímetros. Mas altura aun con unos neumáticos de medidas 35×12,5×15 que suben el vehículo otros 10 centímetros. Las llantas cromadas abren las vías también de forma considerable. De forma artesanal, se llevaron a cabo el arco antivuelco trasero, la defensa delantera (con faros de largo alcance) y trasera y una especie de protector de bajos más estético que efectivo. Todo ello en acabado cromado. Del mismo material se han llevado a cabo los retrovisores y los cierres del capo y algunos pequeños detalles como las bisagras del parabrisas y la salida del escape. Los asientos son de un Wrangler moderno y el salpicadero de acero inoxidable hasta hecho de forma artesanal a medida. El trabajo, llevado a cabo de forma particular ha llevado casi dos años a sus responsables. En mano de obra el coste sería elevadísimo y ha sido en ratos libres cuando se ha podido culminar el proyecto. El broche final ha sido el hecho de homologar el vehículo y pasar la correspondiente I.T.V. para circular legalmente.

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COMPORTAMIENTO PECULIAR.

Conocimos el coche hace unos meses en un viaje al archipiélago canario, concretamente a Fuerteventura, y probarlo fue desde luego toda una experiencia. La imagen es muy atractiva, está bien rematado y tiene muchos pequeños detalles y decoración siguiendo el gusto del propietario. Subirse no es fácil, ya que tiene una altura verdaderamente considerable. Una vez a bordo parece que estemos conduciendo un camión. En asfalto hay que tener cuidado con la conducción, ya que el coche es sensible a los vientos laterales, hecho minimizado por no llevar la carrocería, uno de los motivos por los que no se instala, ya que en Fuerteventura las rachas de aire son continuas durante muchos meses. La isla es tolerante con los que conducen fuera de asfalto, teniendo lugares muy pintorescos que conocer a los que se llega por pista. A una nos dirigimos y es aquí cuando el Laredo, se muestra efectivo, se rueda bien, teniendo en cuenta que vamos en un coche con ballestas. Los enormes neumáticos también ayudan a la hora de absorber irregularidades y se disfruta del recorrido sin más preocupaciones. En zonas trialeras, es ejemplar, ya que los ángulos característicos son excelentes y se pueden abordar zonas muy rotas y escalones de considerable altura. La suspensión tiene buen recorrido y el dibujo de taco de las ruedas también colabora. Es un coche ideal para la isla, que goza de un clima y unas condiciones perfectas para los que tengan un coche así. A disfrutar.

 

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