prueba-racing-mitsubishi-monteroDE PRINCIPIOS DE SIGLO.

Pude sonar a antiguo, pero es la verdad. Este coche era de los oficiales de hace unas pocas temporadas, y aun hoy seria competitivo en cualquier carrera.

EDICIÓN EN PAPEL EN LA REVISTA AUTOAVENTURA 4X4.

Hagamos memoria, estamos a primeros del siglo XXI y Mitsubishi seguía en la cumbre de las carreras todo terreno. Olvidados ya los Citroën que habían desaparecido de la competición de forma oficial, el mayor azote de la escuadra japonesa era Schlesser y sus prototipos de dos ruedas motrices. En esas temporadas Mitsubishi tenía hasta media docena de coches oficiales inscritos en diferentes carreras del Mundial, Dakar africano incluido. Uno de ellos es el que ilustra estas páginas. Esta en perfecto estado de conservación, listo para correr y con un futuro garantizado ya que su propietario no solo lo mantiene en perfecto estado sino que corre ocasionalmente con él.

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MECANICA EJEMPLAR.

De acuerdo que la carrocería y los emblemas son aparentemente de un Montero de calle, pero el resto es de quirófano. Estructura tubular con el motor retrasado hasta entrar generosamente en el habitáculo, este es un V-6 de 3.497 c.c. y da 280 c.v. con 375 Nm/m de par. Dispone de cuatro posibilidades de mapa electrónico lo que permite adecuar el uso para un enlace, para una especial de dunas, de velocidad pura… El cambio es un X-Trac manual de seis marchas de dientes rectos, el embrague es un AP tridisco. Para parar el coche lleva cuatro discos ventilados gemelos Halcón de 320 m.m. de cuatro pistones. La suspensión es un conjunto doble por rueda Donerre. Para que no faltara alimento lleva un depósito Continental de 480 litros. Son unas notas básicas de lo que se estilaba en la época entre los coches punteros. Nos ha parecido mucho más interesante la multitud de detalles que se encuentran en cualquier rincón. Todo está bien ubicado y aun mejor fijado. Herramientas, pequeños accesorios, útiles personales…Fibra de carbono por doquier. Lo más peculiar, es la parte trasera. Está preparada en principio para albergar hasta cuatro ruedas de repuesto, pero en uno de los huecos se encuentra una caja de madera, hecha a medida. ¿? Una vez abierta, podemos comprobar que se trata de un “almacén” de repuestos con un par de transmisiones y varias piezas ausentes que se intuyen por los dibujos hechos en la misma caja para que la colocación no fuera errónea. Artesano, sencillo pero muy práctico. Los acabados son impecables, y el conjunto transmite ambiente de carreras por donde se mire.

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A BORDO.

Con todos los respetos para los prototipos y los buggies, prefiero los todo terreno de competición que parecen eso, un todo terreno y este es uno de ellos. Respeta en líneas generales las formas de un Montero de calle de la época, y salvo por lo elevado de la carrocería o el hecho de que está este decorada, mantiene la fisonomía del modelo de calle de la época. Impresiona por la historia que atesora. Lo vi correr en directo, lo conocí de cerca, pero nunca pensé que volvería a verlo. Tras unos momentos de recordar años de buenas carreras, me decido a abrir la puerta. Por dentro aun impresiona más. Multitud de piezas llevan escritas el nombre de la piloto alemana, lo que es otra prueba de que fue ella la que mas uso el coche. El interior esta reducido a la mínima expresión, con multitud de testigos e interruptores sobre un básico salpicadero, eso sí en fibra de carbono. Cómoda posición de conducción, y todo muy a mano. Una vez sujetos arrancamos y tras unos centenares de metros de adaptación, comenzamos a rodar a mayor ritmo, encontrándonos realmente a gusto. Este coche parece más fácil de conducir de lo que podía preverse. El tacto de los pedales es suave, el accionamiento del cambio manual, impecable y preciso. Hay que tener cuidado, ya que lo amable de su uso nos hace rodar más ligero que con otros coches probados, y no debemos olvidar que no es nuestro y cualquier incidente sería lamentable, ya que muchas de las piezas del coche serian prácticamente imposibles de encontrar en caso de avería o accidente, debiéndose recurrir a la pura artesanía a medida, tan costosa y complicada. Las irregularidades del terreno ni se perciben y se puede rodar rápido sin problemas. Se concibió hace una docena de años pero se le ve aun competitivo. Si se presentara en cualquier carrera, los rivales, por lo menos se preocuparían. De acuerdo que los prototipos punteros de la actualidad están a años luz, pero a muchos pilotos les encantaría poseerlo y correr con él en vez de con la montura con que lo hacen habitualmente. Además con dos segundos absolutos en Dakares africanos, el palmares también tiene su peso, y es un vehículo del que presumir.

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DE KLEINSCHDMIDT Y DE FONTENAY

Nos ha costado mucho el hacer historia de esta unidad de Montero. Pese a lo que pudiera parecer, el equipo oficial no tenia adjudicados los coches a cada uno de los pilotos oficiales de un modo fijo, y cambiaban carrocerías y decoraciones a voluntad. Tras repasar nuestro archivo grafico y de fotos, nos fiamos más de lo que vimos dentro del vehículo, que tiene el nombre de Jutta escrito en multitud de piezas. La piloto alemana acababa de ganar el Dakar el año anterior algo que tuvo una enorme repercusión mediática a nivel mundial y el equipo le construyó un coche enteramente nuevo cara a la edición 2.012. Para el año siguiente la decoración del coche se cambio para que lo usara Fontenay y es como quedo para el Dakar 2003 y como se ha mantenido hasta nuestros días. Los mas observadores de nuestros lectores, habrán notado que entre las fotos de la carrera africana y las del presente reportaje las matriculas no coinciden, es más, son paradójicamente correlativas. Teniendo en cuenta que las placas eran adhesivos y sobre todo que eran vehículos de pura carrera, que se adecuaban a las necesidades del equipo, nos conformaremos con lo que sabemos. Es más llegaban a correr verificados ya que el Comisario Técnico de la F.I.A. como con el resto de vehículos oficiales que se lo podían permitir, financiaban la visita del Oficial para llegar a la carrera con los trámites administrativos y técnicos realizados. Con Jutta en el Dakar 2002, aquel que pasó por Madrid con especial incluida, se clasifico en el Lago Rosa segunda absoluta tras Masuoka, quedando a continuación suya, Shinozuka, Fontenay, y Sousa, todos ellos dentro de la estructura oficial, lo que habla a las claras del dominio de la marca en la carrera y la efectividad y fiabilidad de sus vehículos oficiales. El coche no volvió a moverse en toda la temporada. Para el 2003 Jutta se paso a los buggies Tarek de Volkswagen y el vehículo lo utilizó Fontenay para ser de nuevo segundo tras Masuoka en la edición que llevo a la carrera de Marsella a la cuidad egipcia de Sharm El Sheikh.

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