Así les fue: 27-28 Octubre 2018 Ruta a la mesa de Miranda, con Agreste 4×4.

Con previsiones de nieve, algo inusual para el mes de Octubre en la zona Centro, nos dimos cita el fin de semana muy cerca de Ávila para comenzar la segunda ruta de la XIV Temporada de Agreste 4×4. Las lluvias de la semana hacían prever un recorrido emocionante y siempre con la “golosina” del cielo encapotado y con las primeras gotas de agua cayendo nada más comenzar el recorrido. Además las previsiones se encargaban de provocar a los participantes esas miradas de ansiedad hacia lo alto. Transitamos algunos tramos especialmente repletos de zonas de granito y pistas rodeadas de ganaderías donde las cancelas fueron también protagonistas. Un total de dieciséis de las mismas a lo largo del recorrido respetando siempre el estado de las mismas al paso de la caravana Agreste.

Enseguida las primeras pistas resbaladizas a consecuencia de la lluvia y tramos de barro que iban a culminar con una subida, no muy complicada, pero que hubo que abortar a causa de una cancela eléctrica que, semanas anteriores al revisar el recorrido, no se encontraba en ese punto. Como siempre respetando el campo y su estado, modificamos la marcha ante el acuerdo de todos los participantes. Por pistas entre campos de cultivo con alguna rodera pero fáciles de transitar llegamos a un encinar, primer hito de la ruta. Pistas estrechas que se convertían en curvas esquivando árboles centenarios y que hizo las delicias de los participantes. A continuación debíamos maniobrar para evitar dañar los TT con unas inmensas piedras antes de un Páramo tan extenso como difícil de transitar por las pistas poco visibles. Emocionando la búsqueda de la pista buena al haber transitado los ganaderos la zona para cuidar de las reses habiendo marcado las opciones menos evidentes.  Pasábamos a escasos centímetros de los pitones de las estupendas terneras abulenses que tan buena carne tienen lo que comentó más de un participante. Así llegamos a las inmediaciones del Yacimiento Arqueológico de Mesa de Miranda que da nombre al recorrido donde aprovechamos a recargar energías con el choricito al infierno de Enrique, Socio de mayor antigüedad del Club (por edad y por fecha de inscripción… desde el primer día allá por 2.005). Refrescos y patatas fritas completaban el menú…ah!!!! Y  los torreznos de Susana !!!

Algunos participantes, que era la primera vez que viajaban con nosotros se asombraron de los bien “que nos cuidamos los agrestes”. Seguimos a continuación por una zona trialera donde el paso era escaso para el tamaño de los vehículos teniendo nuevamente problemas, como en tramos anteriores, los Patrol GR participantes y es que son muy anchos y los ensanches de los aletines delanteros y del paragolpes trasero les penalizaban bastante. Posteriormente uno de los platos fuertes: una trialera opcional donde había que medir muy bien la trazada sobre las piedras para no golpear los bajos y los laterales y escasa de altura por las ramas de una encina. Los participantes que no accedían a ella visionaban el paso de los más atrevidos y alguno de ellos, de estricta serie, pasaba a animarse ante el júbilo del resto de componentes de la expedición. Al final el  90 % de los participantes “pasaron por las piedras”.  Nos esperábamos todos bajo unas encinas milenarias que fueron fotografiadas por toda la expedición, con más nieve el segundo día que el primero.

El domingo resultó más complicado el tránsito debido a la cantidad de lluvia caída de madrugada así como otra nevada posterior no muy copiosa pero que doto a todo el campo en general de ese manto blanco que tanto nos gusta en las rutas.  El sábado, sin embargo, nevó a altitudes superiores a los 1.300 mts…..justo cuando atravesamos ese tramo lo que emociono a todos y aprovechamos para hacer las primeras fotos de nieve de la temporada (y esperemos que nos sean las últimas. Pasos estrechos y alguno inundado en una zona de gran vegetación, bautizada como “Zona RainForest” contribuían a que el barro cayera y se volviera a depositar al paso del mismo, tuneando los coches con un color pardo típico de la zona que fue el color predominante en las monturas al final de ambos días. En el horario de la comida coordinamos con un bar cercano al tránsito el resguardarnos tanto el sábado por la lluvia como el domingo por el frio lo que fue aplaudido por los asistentes pudiendo disfrutar esta vez de la comida a cubierto a pesar de nuestro gusto por hacerlo en el campo pero…las circunstancias mandaban. Tras no poco trabajo de la Organización para “desalojar” el bar tras el café nos pusimos rumbo a unas zonas donde disfrutamos de varios cruces de puentes y, cómo no, innumerables cancelas hasta llegar a un tramo muy, muy estrecho de pista donde algún elemento natural del terreno fue aprovechado para hacer maniobras de trial para desentumecer la reductora que llevaba ya demasiados kilómetros sin usarse: unos cinco o así.

Fotos y risas por parte de todos al progresar adecuadamente por la zona y tras otra buena dosis de paso entre ganado y cancelas llegamos a un tramo donde las pistas estaban muy resbaladizas y costaba bastante, lo primero avanzar recto y lo segundo en el centro de la pista…..lo de salirse de la rodera anterior, imposible también. Al final fueron llegando los participantes poco a poco sudando algunos por lo complicado del tramo por la lluvia que no dejaba de caer a ratos de manera evidente en los parabrisas de los TT. Entre casilla y casilla fuimos llegando a la visita, subiendo en reductora, del Pico Cogote en cuyo vértice geodésico se haya escondido a resguardo el Libro de Visitas donde firmamos algunos de los asistentes a la ruta. Desde allí se podían divisar las cumbres nevadas de la mañana en la serranía abulense y el Pico de La Serrota, además de Gredos, todas ellas con nieve en cotas por encima de los 1.300 mts.

Sin problemas la subida….y la bajada escalonada pero también divertida observando el paisaje. Llegamos así entre charcos y barro a un encinar cercano donde divisamos algunos jabalís huidizos por la intrusión de nuestras máquinas. Finalmente y debido a la falta de luz (pillamos el cambio de hora el domingo 25) decidimos volver para acabar la ruta  ya por carretera, al  Bar Los Caños de Cillan, donde acabamos el recorrido y que ya nos acogió en la comida.  Entrega de distintivos a los nuevos Socios, Carlos y Alex (300 y 301) y sorteo de regalos de los Colaboradores Desierto & Montaña y Joyería Granados. Tras adecentar del barro recogido las ópticas y matrículas comenzamos la breve vuelta a menos de 80 minutos de Madrid, contentos, emplazados para la próxima ruta en Soria y todos con una buena carga de emociones y barro a nuestras espaldas.

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